Mi nombre es Emilia del Valle, una historia escrita por Isabel Allende . La historia me atrapaba, aunque intuía un final predecible. Sin embargo, un giro inesperado lo transformó todo: apareció Covadonga, una perra que se convierte en la compañera inseparable de la protagonista. Juntas viajan, se ocultan, huyen y, sobre todo, renacen. Me puse a investigar el nombre: Covadonga. Descubrí que puede estar relacionado con la fuente de una cueva, el mismo lugar donde Emilia encuentra su gran revelación y su vínculo con la tierra. Ese detalle narrativo me pareció de una belleza sutil: elegir un animal como guía, como metáfora, como llave hacia lo místico. Siempre he creído que los animales llegan a nosotros por magia. Y la magia es dejarnos conducir por ellos. Pieza única
Técnica mixta
70 x 90 cm
Si tienes alguna duda, escríbeme aquí.

